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Pé de J. Pauner poema

Los Hacedores
Haremos fuego:
renombraremos las llamas,
que salten,
que abrasen juguetonas
entre tus piernas.
Serás copa de espuma,
costa azul,
tu saliva aguamarina,
trago largo en la garganta.
Haremos nubes:
pareidolias celestes,
collar de corazones cortados,
el ojo del búho,
la pupila de la noche,
luna te llamaré.
Serás corola,
colibrí sangrante,
girasol para mi brújula,
el norte apolíneo.
Haremos seres con cuernos:
unicornios, narvales,
nos nacerá Pan entre las piernas,
yo lo inyectaré en tu sangre,
tu parirás bramando al ritmo
de flautas.
Serás matraz alquímico,
rosa griálica,
gallo en veleta,
tierra, agua, soplo divino,
te nacerán Héroes
y Ninfas.
Haremos seres astados:
yo invocaré los vientos,
esos que ondulan,
acarician los acantilados
hasta arrancarles esquirlas
y te preñarán por cada poro,
cada lagrimal de tu tercer ojo.
Serás horno en verano,
piedra angular,
madre de magos,
abuela de hadas con cuerpo
de serpiente y dientes de lobo.
Haremos niñas azules,
como esas que salían del cuarto
de mis padres cuando yo tenía siete años
y ellos descomponían la cama
y yo lloraba
y tenía celos de papá,
el multiorgásmico gamo.
Serás orquídea jadeante,
labellum dentado,
pétalos orlados,
tallo esmeralda,
envuelta en papel arroz.
Haremos danzar a las horas
y sabremos
que estamos haciendo el amor,
deshorando las horas,
regirando el efecto de Coriolis,
agujereando el agujero negro
que cada noche se hunde en
la mesa de centro de la sala.
Te llamaré con tu Nombre Alto,
Me llamarás con mi Nombre Alto.
Estaremos a mano cuando seamos viento
que fecunda la grupa de las yeguas de
Glauco...