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poema Stellium completo

STELLIUM

Aquel día de mayo, a principios de siglo 21, se anunció que será visible “Stellium”, fenómeno astronómico y desde la tierra ya una vez antes ocurrió. Se le llamó “Estrella de Belén”, por quienes así concibieron la anunciación del nacimiento de Jesús Cristo.

Solo podía verse así, y desde la misma ciudad, 2000 años después. Nos lo informó Antonio de las Heras, quien se cuestionaba si, acaso, este fenómeno nos anunciaba algo a los humanos. 
Livia Díaz leyó, y se preguntó si Esa estrella, formada por la conjunción de 5 planetas representaba algo para los creyentes, pues, en esas cosas.
Ante el silencio de la grey católica, y en general... Livia pensó ¿quién podría voltear el cielo bajo el fragor de las balas? Eran días de combates Comenzaban a llegar por internet las cosas que los medios callaban

Livia mandó este poema a un concurso y ganó el primer premio, por lo que pudo leer este poema a un lado del mural de Papantla por la noche, un día de mayo. 
Fue ante todos. Las palabras retumbaban y la poeta al leer piensa que vivió una catarsis, vió su poema al hablarlo y después de leerlo lo entendió, pero aún era pronto para que lo escuchara el mundo, aún así había quien lo compartiera y lo dió a publicar a muchos medios. Fue traducido en varios idiomas y en lenguas.

Livia sigue esperando que el mundo escuche y vea y oiga, y que termine la guerra entre Palestina e Israel. Este es el poema:

Imagen creada por Ehivar Flores
expresamente para este poema
Stellium
por Livia Díaz

Dos cielos opuestos se besaron ayer.
Uno el clarividente, y otro consagrado con vino de la iglesia.

Farándula sin ropa y rasuradas teclas
en una música muda que se guía
por el diapasón del diablo.

Y en medio /la nada de testigo.

Acorazada en su bunker artificial dibujando lo natural
de horizontal verticalista con guantes.

Originales esparcidos de un añejo asombro: Una mañana propicia
y ojos suficientes para leer mal lo que estaba bien escrito.

En medio /crece sin censura el gigante de la incomprensión
con sus llaves de duda que abre,
abre sin pedir permiso /porque así pueden sus manos.

Y el paisaje enharinado se cuela por su destino
lo deja blanco, blando y oloroso, /el polvo
no estaba considerado en sus presentimientos
para el sano juicio de todos los deudores.

Ambos cielos,
instalaron un asiento en forma de fe.

Cualquiera puede poseer sus atributos
ninguno sale ganando. La red que domina la gravedad /los contiene
patas abajo con la cabeza al norte /del algo que les guía.
¡Yo me opongo! - Dijo, sin ser escuchado
el único astro que quedaba de pie.

Los pequeños seguían cayendo muertos bajo sus alas
y del polvo, el único Fénix
cada vez que nacía, era domesticado.


Livia Díaz - México