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criatura de peluche poema de CARLOS LÓPEZ DZUR

Gloria Trevi
poema de CARLOS LÓPEZ DZUR
 6-3-1993

Cuando vengan vendedores de romances
y jardineros de lágrimas,
gente que siembra bellotas en lo triste,
lburlones, canallas, traidores, envidiosos,
y te pidan la pose de la gloria
o la amenaza de esconder la chavalada
y separarla de tu pasado de alegría,
¿dónde se meterá
a los sátiros gritones
que se perviven contigo,
criatura de peluche?

¿Dónde esconderlos que no puedas hallarlos
ni se olviden de tu cuerpo
y tu silueta de estrellita atolondrada?

Ahora que te sobra vida
y vibra eterna, sin edad ni cansancio,
se arma Troya por la nueva vanguardia farandúlica:
Se compone contra el amor y se oscurece
por tanto mencionarlo con clichés...
te adoro, te idolatro, cariño, me gustas,
me engañaste, me quemas, piel adentro
o piel afuera, nos jodimos...

¡Sí, que se habla del amor
como del vaso de leche y el gato y la muina
y el boleto de circo,
pero no te aman; eres vulnerable,
eres su carne pasajero, su deslumbramiento!
Menos mal que tú compones emoción
y travesura y ennobleces hora más del poeta
y estás en el cine y en el calendario
para que te apetezca la mano más fecunda
y se reconstruyan los ojos de los ciegos
con tu silencio tangible de belleza y erotismo.
Tu ritmo es sano y fresco porque lo bailas
como ninfa y dejas tu locura divertida de ratera
en la espontánea atención de los que escuchan.

Menos mal que vives exactamente
en la raíz de tu metáfora y se te puede creer
que amas y piensas, con el coqueto esplendor
de las niñas del mundo y las doncellas que sienten
en su piel mariposas y duendes encendidos
cuando menstruan y miran a los faunos.

Menos mal que eres greñuda todavía
y, por más tristeza que sientas, nos regalas
el cartel de tus nalgas, o tus pechos,
o contornos del asombro
con que te eres y nos amas.

¿Que será de tí, deva
sin aparatos moraloides,
sin vendas, sin gusanos chupándote las alas,
el día que ni tú misma te comprendas
ni te sientas cautivante,
dueña de tu rebeldía y tus voces?

¿Se detendrá tu vuelo al infinito,
tu conexión con los que imitan tu aventura,
al repetir tus versos
terrenales o al andar
con pelo suelto entre clamores?

Cuando comience a tentarte la seguridad
de alguna fórmula y el guateque
del comportamiento diseñado,
¿recobrarán tus palabras la energía?
¿Seguirán siendo tus ojos avizores
y tu alma transparente?

Cuando envejezcas y no te quiera el novelero
y el cazafortunas,
¿sabrás que los sátiros seguirán contigo,
los peludos fans de la Arcadia,
panteístas a capa y espada,
gloriómanos de tu signo?