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Guillermina Ortega es huasteca



Lo que ví, en un poema

 A Guillermina Ortega quien vió que, el agua y la piedra son el tiempo

Livia Díaz

Ehécatl  sopló hacia el Ágora
miró los símbolos,  los elementos
que nos dan  identidad
Vió dentro de la semilla
El origen del árbol  que produjo este nombre
Tu corazón  huasteco y totonaco
Las partes de tu  semilla
El este y oeste de tus  manos
Las herramientas laboriosas que te  hacen mujer
hebra y madre

El seńor del viento
escuchó al  trueno
escuchó  sentado
Escuchó señor
tabaco y  fuego
en torno a la piedra   central de tu mitografía

Miró  a través de la tela de algodón
A través del hilo  rojo
A través  de la vidriera que te contuvo
Hilo  agujas  y maíz

El  seńor pasó a sentarse a su lado también
todos agradecieron  a los antiguos
tu presencia
Dieron el permiso necesario para el  silencio
mientras tu poeta deletreaba el resto de los elementos

Los elementos invitados
los elementos a  los que diste voz

Habló el agua el 28  de junio
te dijo: ven
Y habló el sol
“Nos falta luz”
y llegaste con la lluvia y volviste
tridimensional  ese espacio,
como museo.
Corrió el afluente  entre voces silentes

yo lo ví:
Los miles de indios muertos
sin nombre
sin mancha
sin número
Estuvieron presentes
y fuimos testigo

Tu nombre será rescatado, por siempre  
Guillermina pasó a Ortega
y nos  dió el fruto hoy aquí
Todos los hermanos vimos que
el pasado colectivo indígena
tiene futuro

A pesar de los farsantes
de los parias
de los ignorantes

La huasteca saltó al totonacapan
y fue bien recibida
en la capital, por tus iguales mestizos

Los dioses siguen expectantes
Miras acá
miran allí:
Ven la raíz

Tu verso sigue migrando
La tierra cantó en Xalapa
dijo el nombre de tu monte
a tus escuelantes
necesitados de amor  
Dolientes de cariño sincero


 29 de junio de 2014; Xalapa, Ver