Ir al contenido principal

Xalapa


A diferencia del Df, no tienes miedo, cuando caminas, de que te abran con un desatornillador, de golpearte las piernas con los torniquetes del metro, o de que te manoseen con las manos o las piernas o el trasero al pasar, al subir, al andar o al cruzar la calle en Xalapa.

 La luz es azul o es gris. No es verde ni de colores extraños como cuando te bajas en Pantitlán rumbo a La Paz.

Es menos difìcil llegar a la carretera que ir rumbo a Textoco, y más fácil comer que en las calles inundadas de gente y de tierra.

A pesar de eso le falta algo que tiene el defe, quizá la mugre o las aglomeraciones, los sujetos extraños y las chavas con cabellos de colores.

Me faltan los paseos de la Reforma lleno de perros y niños en bicicleta. La hostilidad y la cerrazón de mente y de alma de la gente de la gran ciudad;

los claustros, como sótanos de iglesia, los malos paisanos  y los bellos paisajes arquitectónicos, a pesar de tanto mugre anuncio por dónde quiera.
Livia Diaz

14 de junio de 2014