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del tecnopoeta de Poza Rica

Vela (A los maestros)

Allis Cosumatum Sirviendo (Me consumo sirviendo a los demás)

Poema de Daniel Guillermo Casian y López

5 de enero de 2006.


Alba estatura de candente vela
Fuiste trozo de sol en el camino
Tu cuerpo fue reloj ante la espera
E iluminaste la senda al peregrino

Fuiste luz del pensamiento nuevo
Cuando nació la ciencia del Medioevo
Y descubrió maravillado su belleza
Viendo caer tus lágrimas el cebo

 A tu lado también está el que reza
Buscando en el cielo la esperanza
Y orando cree, que el paraíso alcanza

Inclinando humilde su cabeza
Fuiste antorcha, transformada en sirio
Que iluminó el camino funerario
 

Y anunciaste la muerte y el martirio
De Jesús subiendo en el calvario
Promesa de ser fiel, para el que ama
Buscando el corazón, que de cabeza

Tiene el perfil de tu oscilante llama
Como un estro de amor a la belleza
Y la traición, en busca de venganza
Que iracunda te levanta en vilo

Y ve, en tu flama, la afilada lanza
Y su negra conciencia en tu pabilo.
Tú, renaces cada año, en primavera

En el guante de aquella quinceañera
Y tienes en tu base aquellas mieles
En las bocas que soplan los pasteles

Que anuncian el vivir, por vez primera
Lípida flor, capullo rutilante
Un pétalo de luz que sube al cielo
Y en él, la fe se evapora bamboleante

Y la pena de no ser, busca consuelo
El aire es tu volátil alimento
En el cuenco de cera derretida
Siempre en oscilante movimiento

Imitando lo frágil de la vida
Tu existencia siempre pende de un hilo
Que fácilmente se extingue con la brisa

Dejando solo la huella de ceniza
En el frágil fragmento humeante de un pabilo
Groso llanto, en lágrimas de cera

Cuando el cuerpo mortal, vuelve a la nada
Y ha consumido al fin, su vida entera
Y el dolor se transforma en llamarada
En el candente fuego de tu punta

Y en el oleoso cuenco de tu extremo
Ahora elevas incienso al ser supremo
Y en el humo sublevas la pregunta
¿Eres mortal. El tiempo te consume

Si se extingue tu vida en un quinqué
Te veo envuelta en el incienso y el perfume
Siempre buscando el último porqué?

Si morir iluminando es tu destino
Haces brillar a las ideas maduras
Y el pensar carece de ataduras

Ya tienes la categoría de lo divino
Saber que la verdad, al fin se alcanza
Donde tu graso cuerpo yace en paz
 

Como un maestro iluminas la enseñanza
Y te consumes sirviendo a los demás
Porque haces inmortales las ideas
 

Vale morir así… bendita seas!