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poeta Eugenia Martínez Campos


Goda. -Autora de "La verdad del amor"
Poetiza pozarricense que escribió para la mujer
Livia Díaz

Les dicen "Malagueños" Porque su padre era de Málaga, España. Como muchos otros vivió en México expatriado a raíz de la Guerra Civil Española. Radicaban en Papantla de Olarte, Veracruz; son siete hijos, una poeta.
'La güera Martínez' le dice la gente; "Goda" es el sobrenombre cariñoso que su padre le puso. Al entrevistarla dijo "desde que abrí los ojos comencé a verlo todo. No soy como otras personas, recuerdo cada instante de mi vida desde que vi la luz."
Para Lugones el que nace sensible ha nacido herido. Es quizá así como ha vivido Eugenia Martínez Campos, autora del libro "La Verdad del Amor", editado en 1980 con sus recursos y del que aún se pueden conseguir ejemplares en la papelería "Mirth"de la calle Tajín. (Ya no existe) Ahí fui a encontrar esta sorpresa de las muchas que oculta Poza Rica, región llena de poetas ignorados y olvidados.
De creadores que como Eugenia viven el placer de derramarse en letras día a día sin cesar. No solo ha vivido en las letras, como administradora de empresas emprendió varios negocios, principalmente la venta de zapato.
EL LIBRO
"Todo lo digo en poemas" dice, y es verdad, leyéndola uno puede conocer sus amores y desamores, protestas y desventuras, deseos y sueños en lo que llamó " Literatura de la Universidad del Corazón".
Se dirige a sus lectores en forma directa, desea que el diálogo "con el pueblo sea fluido y por eso escribió en lenguaje sencillo cada texto publicado".
Dice que ha estudiado en forma autodidacta muchos temas. El conocimiento es una de sus pasiones, se introdujo en las ciencias exactas y puras como la Geología, Astronomía, Geofísica, Electricidad, Ecología entre otras, "Creo que en las ciencias que tengo poco conocimiento es la medicina". Además en los deportes "todas las personas deben hacer un deporte no estar ahí sentados" fue practicante de lucha grecorromana, karate, softbol y beisbol, también viajó con sus poemas por el bajío. Se estima triunfadora en la vida, no tiene sueños incumplidos, y ansía pronto irse a vivir cerca de su hijo, al norte del país.
"La verdad del amor" de 1980 es la segunda edición del mismo libro editado en 1970 que se publicó el año en que se recibió como administradora de empresas y se agotó. "Todo es una vida porque no puedes escribir cosas que no sientes", "la poesía no la escribo yo, me la dicta la mente", comenta mientras se afana en explicar que todo lo dice en poemas:

"En este trozo de papel donde encierra todo sentimiento humano donde abarca toda una vida de una mujer soñadora y sensible a la pasión abraza toda una vida en este pequeño prólogo de la iniciación de poemas y prosa al alivio de un alma errante que quiso asumirse a una vida literaria para poder dedicar correctamente el sentimiento romántico. Tuve hambre de tiempo para lograr lo deseado, tuve sed de inspiración en un amor para aliviar el espíritu Poeta que nace muy profundo de mis sentimientos. Cansada muy cansada porque mi espíritu poético siempre me abandonó para rondar y rondar bajo el velo oscuro, despierta rondaba y dormida vagaba, poemas que no dejan clara la dualidad espiritual del alma".
Prólogo de la edición que verbaliza la profundidad de pensamiento y reflexión.

LA ENTREVISTA
Entrevistada en su domicilio, Goda mencionó "Algunas veces he querido matarme, pero luego veo que en realidad ese pensamiento no me pertenece.
¿Te has dado cuenta que mucho de lo que hacemos viene en la sangre, es congénito? Yo pienso que todo eso forma parte de mí y debo de cuidarme. Por eso comencé a estudiar en la religión.
Pertenezco a una congregación donde he ido aprendiendo mucho.
Mis padres eran ambos de religiones distintas y por eso yo tuve mucha confusión." -Su cara blanca y larga anuncia el paso de los años pero se le ve más joven que los 72 que está por cumplir. Me la encontré descansando en casa una tarde lluviosa y fría, algo resfriada, esperando la  transmisión de "dos partido de beisbol que deseo ver". -Me miró un poco sorprendida cuando toqué su puerta. Luego me preguntó que quiero, quien soy y pidió una identificación para reconocerme, tras lo cual me invitó a pasar a su casa. Una casa amplia de una planta donde la elegancia y buen gusto contrasta con el deterioro del tiempo.

La Poeta se encuentra incapacitada hace más de un año y se queja de que no puede trabajar desde que se lesionó el hombro izquierdo "que se le cayó". "Como muchas manzanas, unos cinco kilos por semana. Tengo mi dieta, mi gasto más elevado es el de la leche que debo consumir descremada." Vive de su pensión y alguna renta. La ironía de su diálogo es rica en metáforas, confesiones, recuerdos, como el de algunos días que se hacía la llorona con su pareja para que la atienda "bonito".


"El día de mi cumpleaños es en navidad y ese día no tengo regalos sino que doy regalos, hasta que fui y le lloré a mi amor y le dije no voy a tener cumpleaños y el, muy cariñoso me trajo un pastel".

Escribió muchas cartas, artículos y poemas en protesta. En variados temas como la contaminación, y la discriminación de la mujer. La primera parte del libro censura la actitud de los hombres contra mujeres que no pueden concebir hijos, la mujer oprimida por leyes hechas por los hombres, los infieles a su pareja, los niños y mujeres abandonadas y los que aspiran a mejorar la especie y el control de la natalidad dedicado a controlar a la mujer y la búsqueda de mejorar la raza "para lograr hijos de raza pura".

"Malvado aquel que juzga a aquella mujer que la naturaleza, olvidándose que es mujer le negó la maternidad. Por suerte o por desgracia tiene que ser así; mucho me pregunto: ¿Que si esa es la razón?

La mujer debe de ser abandonada a su suerte sin tener derecho a formar un hogar, pagar una cadena perpetua o como los cuentos de hadas ¿Quemarlas en leña verde?"

Eugenia dice que en su libro no pretende "contagiarte de tristeza que la vida nos embarga en ciertos momentos, sino contagiarte del gran valor que tiene el amor y ser feliz, para mí y para todo el mundo.

El amor es una causa maravillosa, el esplendor de lo bello, un quimérico ensueño descifrado en poemas."